Patologías

Quiste Sacro (Sinus Pilonidal)

El quiste sacro o sinus pilonidal es una infección crónica localizada en la parte superior de la región interglútea, que puede provocar dolor, inflamación y episodios recurrentes de infección.

¿Qué es el quiste sacro o pilonidal?

El quiste sacro, también conocido como sinus pilonidal, es una patología inflamatoria crónica que se localiza en la zona superior del pliegue interglúteo, justo por encima del ano.

Su origen se relaciona con una reacción de la piel frente al crecimiento anómalo del vello en esta región, lo que provoca una inflamación persistente y la formación de cavidades o trayectos bajo la piel.

Es una afección más frecuente en hombres que en mujeres y aparece habitualmente en personas jóvenes.

Síntomas del quiste sacro

Los síntomas pueden variar en intensidad y evolución. En muchos pacientes, el quiste sacro permanece asintomático durante periodos prolongados, aunque lo más habitual es que se manifieste en forma de infección aguda.

Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Dolor en la región sacra o interglútea
  • Presencia de un bulto doloroso al tacto
  • Enrojecimiento e inflamación de la piel
  • Salida de pus o líquido por la zona afectada
  • Fiebre o malestar general en casos de infección

En ocasiones, el absceso puede drenar de forma espontánea, aunque en muchos casos es necesario realizar un drenaje mediante una pequeña intervención con anestesia local.

Evolución y formas crónicas

Tras el drenaje de una infección aguda, algunos pacientes evolucionan favorablemente y permanecen sin síntomas. Sin embargo, en otros casos el proceso se cronifica, apareciendo uno o varios orificios en la piel que pueden producir dolor o supuración intermitente.

En estas situaciones, es recomendable valorar un tratamiento definitivo.

Tratamiento del quiste sacro

El tratamiento del quiste sacro depende de la fase de la enfermedad y de la gravedad de los síntomas.

En los episodios agudos con infección, el tratamiento inicial consiste en el drenaje del absceso, que suele realizarse de forma ambulatoria.

Cuando el proceso se vuelve crónico o recurrente, el tratamiento es quirúrgico. Existen distintas técnicas quirúrgicas, que van desde:

  • La extirpación simple del quiste
  • Técnicas más avanzadas con cierre dirigido
  • Procedimientos que incluyen pequeños injertos o colgajos de piel

La técnica más adecuada se decide de forma individualizada, en función del tamaño del quiste, la extensión de la enfermedad y las características de cada paciente.


¿Desea una valoración especializada?

Si presenta síntomas compatibles con un quiste sacro o ha sufrido episodios repetidos de infección, es importante una valoración por un especialista en coloproctología.

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