
El prurito anal consiste en una sensación de picor localizada en la zona anal. Habitualmente, este picor se intensifica por la noche o después de las deposiciones, aunque algunos pacientes pueden presentarlo en cualquier momento del día.
Se trata de un síntoma común que puede resultar especialmente molesto y persistente si no se identifican y corrigen adecuadamente sus causas.
Las causas del prurito anal son variadas. Una de las más frecuentes es la excesiva limpieza de la zona anal, ya que el lavado reiterado y el uso exagerado de jabones, geles o pastas eliminan las defensas naturales de la piel y favorecen una irritación mantenida.
Otras causas habituales incluyen:
El tratamiento del prurito anal debe orientarse inicialmente a identificar y corregir la causa subyacente siempre que sea posible.
Existen una serie de recomendaciones generales que resultan útiles para la mayoría de los pacientes:
Es fundamental seguir las indicaciones del especialista y, especialmente, no desanimarse ante las recaídas, ya que estas son relativamente frecuentes en el tratamiento de esta molesta alteración anal.
Si el prurito anal persiste a pesar de las medidas iniciales o presenta síntomas que le preocupan, le recomendamos una valoración por un especialista en coloproctología.
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