
El prolapso de recto consiste en la salida del recto a través del ano. Esta situación suele acompañarse de una debilidad del esfínter anal, lo que explica que muchos pacientes presenten manchado de heces o de moco por el ano.
Puede afectar tanto a hombres como a mujeres, aunque es más frecuente en mujeres de edad avanzada, especialmente durante la séptima y octava décadas de la vida.
El origen exacto del prolapso rectal no se conoce con precisión. Sin embargo, se ha asociado a diversos factores, lo que sugiere que se trata de una patología de origen multifactorial.
Entre los factores más relacionados se encuentran:
El prolapso rectal no es lo mismo que las hemorroides, aunque en ocasiones puedan confundirse por su aspecto externo.
En el prolapso rectal, el tejido que protruye a través del ano es el recto, mientras que en las hemorroides lo que sobresale son los paquetes hemorroidales, no el recto.
Ambas entidades pueden producir síntomas similares, como manchado de heces o moco y la presencia de tejido que protruye por el ano, pero su origen y tratamiento son distintos.
El tratamiento del prolapso rectal es siempre quirúrgico. La técnica empleada depende de diversos factores, entre los que se incluyen:
Existen dos grandes vías de abordaje quirúrgico:
La elección de la técnica se realiza de forma individualizada, con el objetivo de corregir el prolapso y mejorar los síntomas, preservando en la medida de lo posible la función anal.
Si presenta síntomas compatibles con un prolapso rectal o nota la salida de tejido por el ano, le recomendamos una valoración por un especialista en coloproctología.
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