
Los divertículos de colon son pequeñas protrusiones de la pared del intestino grueso (colon) en forma de saco. Se localizan con mayor frecuencia en la parte final del colon, especialmente en el sigma, que es el segmento que se une al recto.
La causa exacta no se conoce con precisión. Sin embargo, se ha observado que mantener durante muchos años una dieta pobre en fibra puede aumentar la presión dentro del colon y favorecer la aparición de divertículos.
La presencia de divertículos en el colon es muy común. Aproximadamente la mitad de las personas mayores de 60 años y prácticamente todas las personas mayores de 80 años presentan divertículos. A pesar de ello, la mayoría de los pacientes no presentan síntomas a lo largo de su vida.
Cuando la diverticulosis produce síntomas, puede hacerlo de diferentes formas:
Cuando los divertículos se inflaman e infectan, se produce una complicación conocida como diverticulitis.
La diverticulitis suele acompañarse de:
En los casos más graves, la diverticulitis puede provocar complicaciones importantes, como:
En los casos leves, el tratamiento se basa en aumentar la ingesta de fibra y líquidos, además de reducir aquellos alimentos que puedan favorecer el aumento de la presión dentro del colon.
Cuando se presenta una diverticulitis leve, suele añadirse tratamiento con:
Los casos de diverticulitis grave pueden requerir ingreso hospitalario para administrar antibióticos intravenosos y controlar la ingesta de alimentos.
La cirugía se reserva para situaciones concretas, como:
La intervención consiste, por lo general, en extirpar el segmento afectado del colon y realizar una anastomosis, uniendo (cosiendo) el colon sano con el recto para restablecer la continuidad del tubo digestivo.
Si presenta síntomas compatibles con diverticulitis o episodios repetidos de dolor abdominal, le recomendamos una valoración especializada por nuestro equipo.