
El cáncer de colon y recto es la segunda causa de muerte por cáncer. A lo largo de la vida, la probabilidad de desarrollarlo es aproximadamente del 6 %, lo que equivale a una de cada veinte personas.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en personas mayores de 55 años. En la mayoría de los casos, el origen del cáncer colorrectal es la transformación maligna progresiva de un pólipo del colon o del recto.
Esta transformación se produce por mutaciones genéticas que pueden ser heredadas o aparecer de forma espontánea a lo largo del tiempo.
La mayoría de los tumores de colon y recto no producen síntomas en fases iniciales, lo que explica la importancia de los programas de cribado o detección precoz.
Las recomendaciones generales incluyen:
En personas con mayor riesgo —como pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, antecedentes familiares de cáncer colorrectal o pólipos— se recomienda iniciar los estudios a edades más tempranas y con una mayor frecuencia.
Cuando aparecen síntomas, los más frecuentes son:
El tratamiento principal del cáncer de colon y recto es la cirugía. La intervención consiste en extirpar el segmento del intestino afectado por el tumor, junto con los vasos sanguíneos y los ganglios linfáticos asociados.
En la mayoría de los casos, tras la extirpación del tumor se puede reconstruir la continuidad del intestino mediante una sutura, evitando la necesidad de una ostomía.
Cuando las células tumorales se han diseminado a los ganglios linfáticos o a otros órganos, se recomienda completar el tratamiento con quimioterapia.
Cuando el tumor afecta al recto —los últimos quince centímetros del intestino antes del ano—, las opciones terapéuticas se amplían.
En tumores muy pequeños, puede ser posible la extirpación a través del ano, sin necesidad de abrir el abdomen. Sin embargo, en la mayoría de los casos el diagnóstico se realiza en fases más avanzadas y se recomienda un tratamiento combinado en tres fases:
En algunos casos es necesario extirpar el recto y el ano, lo que obliga a realizar una colostomía. No obstante, actualmente, la mayoría de los pacientes pueden tratarse sin necesidad de colostomía permanente.
El pronóstico del cáncer de colon y recto depende fundamentalmente del grado de extensión del tumor en el momento del diagnóstico y del tratamiento aplicado.
Cuando el tumor se encuentra localizado y no se ha extendido a otros órganos, las posibilidades de curación definitiva son elevadas.
Ante síntomas compatibles, antecedentes familiares o dudas sobre los programas de detección precoz, le recomendamos una valoración personalizada por un especialista en coloproctología.
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