
El quiste sacro, también conocido como sinus pilonidal, es una patología inflamatoria crónica que se localiza en la zona superior del pliegue interglúteo, justo por encima del ano.
Su origen se relaciona con una reacción de la piel frente al crecimiento anómalo del vello en esta región, lo que provoca una inflamación persistente y la formación de cavidades o trayectos bajo la piel.
Es una afección más frecuente en hombres que en mujeres y aparece habitualmente en personas jóvenes.
Los síntomas pueden variar en intensidad y evolución. En muchos pacientes, el quiste sacro permanece asintomático durante periodos prolongados, aunque lo más habitual es que se manifieste en forma de infección aguda.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
En ocasiones, el absceso puede drenar de forma espontánea, aunque en muchos casos es necesario realizar un drenaje mediante una pequeña intervención con anestesia local.
Tras el drenaje de una infección aguda, algunos pacientes evolucionan favorablemente y permanecen sin síntomas. Sin embargo, en otros casos el proceso se cronifica, apareciendo uno o varios orificios en la piel que pueden producir dolor o supuración intermitente.
En estas situaciones, es recomendable valorar un tratamiento definitivo.
El tratamiento del quiste sacro depende de la fase de la enfermedad y de la gravedad de los síntomas.
En los episodios agudos con infección, el tratamiento inicial consiste en el drenaje del absceso, que suele realizarse de forma ambulatoria.
Cuando el proceso se vuelve crónico o recurrente, el tratamiento es quirúrgico. Existen distintas técnicas quirúrgicas, que van desde:
La técnica más adecuada se decide de forma individualizada, en función del tamaño del quiste, la extensión de la enfermedad y las características de cada paciente.
Si presenta síntomas compatibles con un quiste sacro o ha sufrido episodios repetidos de infección, es importante una valoración por un especialista en coloproctología.
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